Horario: Desde: 9:00 AM
Hasta: 4:00 PM
Precio: 10000
Descripción del Precio: Precio Adultos
Dirección: INFIENITO
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3102356079

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https://es.wikipedia.org/wiki/Parque_Arqueol%C3%B3gico_de_Monquir%C3%A1

El sitio arqueológico del infiernito se encuentra localizado aprox. 6 Kms al occidente de Villa de Leiva, en la confluencia de los ríos Leiva y Suta en el Valle de Zanquenzipa de la actual vereda de Monquirá del mismo municipio, a una altura de 2240 msnm y con una topografía seminclinada en dirección norte - sur. (Ver Mapa 1) Esta zona se caracteriza por mantener una escasa lluviosidad durante el año, y por presentar elevadas temperaturas durante el día y bajas durante la noche. Los suelos son áridos y estériles, en la actualidad se presentan pocos arbustos nativos como el dividivi, los muelles, ayuelos, carrizos, espinos, entre otros que han sido plantados recientemente como parte del Parque. El acceso al Parquee del Infiernito se hace por la vía Villa de Leiva - Santa Sofía, por un 1.3 Caracterización del Patrimonio Arqueológico de Villa de Leiva 1.3.1 Localización 17 18 ramal carreteable ubicado a 1 Km de Leiva; no existe transporte directo al sitio sino que los turistas acceden con sus vehículos privados o mediante taxis de transporte urbano.

La presencia de columnas en “El Infiernito” fue referenciada desde mediados del siglo XIX por Manuel Vélez (1846), quien al parecer fue uno de los primeros viajeros que visitó este sitio y describió la existencia de una serie de columnas indígenas que habían hecho parte de un templo o un palacio indígena; Joaquín Acosta, cuatro años más tarde consideraría que las columnas del Infiernito habían sido trabajadas por una cultura más avanzada que estaba construyendo un templo a la llegada de los españoles, y se interrumpió por la conquista hispana, contradiciendo la visión de Vélez de que el Infiernito tenía una mayor antigüedad. Posterior a las visitas de Vélez y Acosta, el viajero Manuel Ancízar describió los vestigios del Infiernito como: “…dos filas paralelas, de diámetro igual, orientadas en la dirección este oeste, como si mirasen hacia el templo principal de Sugamuxi, todas están mutiladas, el mayor número a medio metro sobre el suelo” (Ancízar, M. p.317); en la fila norte referencia la existencia de 12 columnas y en la fila sur 34, afirma que las columnas no se encuentran verticalmente enclavadas en el suelo sino que están inclinadas 25º hacia el interior. Igualmente, describe unas “vigas” de mayor tamaño que las columnas, que según él estaban destinadas a cubrir el templo “las mas largas colocadas horizontalmente y las otras para cubrir el techo o ático” (Ibid p. 317), de las cuales encontró más de cien piedras dispersas por todo el valle de Zaquenzipa. La percepción de Ancízar sobre las ruinas del Infiernito coincide con las anteriores, en plantear que se trataba de un antiguo templo indígena. Más tarde, Vicente 1.3.2 Historia Restrepo y Liborio Zerda a finales del S. XIX, consideraron que estas estructuras líticas prehispánicas fueron trabajadas por los indígenas con el fin de construir un templo al sol, que interrumpido por la llegada de los españoles, como lo había planteado J. Acosta. Otra de las descripciones sobre las ruinas del Infiernito es realizada a finales del siglo XIX por Fortunato Pereira (1894), quien luego de visitarlo clasificó las estructuras líticas en zócalos, piedras en labor, columnas y piedras en arrastre. Los primeros correspondían a las columnas redondeadas de 2,20 mts de largo por 35 cm de diámetro enterradas en el suelo. Las piedras en labor eran las que tenían hendiduras en sus extremos, las piedras en arrastre se encontraban dispersas en el valle y no tenían ninguna forma, y las columnas correspondían a estructuras alargadas que tenían un mayor diámetro en el centro. Estas descripciones fueron retomada a comienzos del siglo XX por Peregrino Sáenz (1924. p.68) en los años 20´s y en los 40´s por doña Blanca Ochoa Sierra comisionada del Instituto Etnológico Nacional quienes sugirieron la necesidad de realizar estudios arqueológicos para contextualizar estos vestigios y lograr una mejor explicación a los usos que habían tenido en la época prehispánica. La destrucción de las columnas y utilización en cimientos de la iglesia del antiguo pueblo de Monquirá y en las casas coloniales, fue registrada desde el siglo XIX, (Acosta, M. y Ancízar, M), igualmente en el s. XX doña Blanca Ochoa, resalta que las columnas eran objeto de destrucción continua, por parte de los campesinos de la zona quienes “las han roto y utilizado en los cimientos de sus casas”, mientras que las piedras mas grandes y pesadas que no estaban talladas, “han sido respetadas por los vecinos” (OCHOA, B.). Teniendo en cuenta las descripciones de viajeros y los primeros historiadores del siglo XIX y XX, y los reconocimientos hechos por el Instituto Etnológico Nacional, el arqueólogo Silva Celis con el apoyo de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia inicia los primeros estudios arqueológicos hacia 1977, cuando el terreno era cultivado con trigo y era propiedad de Martiniano Aguazaco. Posteriormente, el mismo Silva Celis siendo rector de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia en 1980, compró a nombre de la institución, parte de estos terrenos como consta en las escrituras No 1672 y 1672 de 1980 de la Notaria de Villa de Leiva, donde están ubicadas la mayor parte de las columnas y monolitos. En total los dos lotes propiedad de la universidad suman 20.780 mts2, es decir más de tres fanegadas. En los años 90´s la Alcaldía Municipal de Villa de Leiva le entregó a la universidad un pequeño lote anexo a los anteriores con el fin de que ampliara la infraestructura necesaria para atención a los visitantes, de acuerdo con el proyecto presentado por Eliécer Silva Celis en años anteriores. (Silva Celis, Proyecto Parque Arqueológico El Infiernito. UPTC, 1989?)


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