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EL ALCALDE QUE NECESITA VILLA DE LEYVA
2015-08-20




EL ALCALDE QUE NECESITA VILLA DE LEYVA 
Por Guillermo Torres Mojica   

   Después de hacer un intenso sondeo de opinión, de preguntarle a muchas personas de todo tipo residentes en Villa de Leyva, y de pensar las necesidades de nuestro municipio, he hecho el ejercicio de resumir en un decálogo las principales características del alcalde que queremos los  villaleyvanos.
1. Honesto: se quiere  una persona que pueda mostrar una hoja de vida libre de cualquier mancha, libre de líos judiciales, sin cuentas enredadas en los bancos, con un patrimonio exento de cualquier duda, que pueda mostrar su declaración de renta ante todo el mundo. Que no quiera enriquecerse con la gestión pública.
2. Transparente: que mire a los ojos, que su vida pública no tenga ninguna mancha, que se comprometa a no hacer chanchullos, negociar puestos, traficar influencias, manipular contratos, vender licitaciones. Libre de amigos corruptos y sinvergüenzas que lo puedan influir en su gestión hacia las malas prácticas.
3. Ejecutivo: que se mueva, que gestione, que tome la cosa en serio, un buen gerente con capacidad y don de gentes. Bien relacionado con las esferas gubernamentales y empresariales. Con visión y pasión por Villa  de Leyva. 
4. Preparado: un profesional bien estudiado, bien capacitado, con formación suficiente y probada inteligencia para entender la complejidad de su cargo.  
5. Experimentado: un alcalde no puede llegar a un cargo como éste a aprender. Se requiere alguien con experiencia en la gestión pública. No solamente local sino departamental y ojalá nacional. Con una hoja de vida rica y variada, con indicadores exitosos de gestión.
6. Reconocido: que lo conozca la gente, que sepa “de donde vino y para donde va”; que también conozca él a la gente, a las comunidades, sus organizaciones y ellos a él. Que se conozca su familia, sus amigos, sus vínculos, sus quehaceres, una persona de carne y hueso para una comunidad de carne y hueso.
7. Bueno: cuando decimos bueno no es que sea santo, simplemente un buen ciudadano, una buena persona, buen esposo, buen padre, buen hermano, buen familiar, buen amigo. Que no le haga ni le haya hecho mal a la gente, que no maltrate, que sea respetuoso, tolerante, justo y magnánimo. En resumen una buena persona que ame y haga respetar la naturaleza, la vida y sobre todo los Derechos Humanos.
8. Servicial: el espíritu de servicio es fundamental, por ello se necesita alguien que se comprometa a servirle veinticuatro horas a la ciudadanía. Que sepa escuchar atentamente y actuar prontamente ante las razonables solicitudes de sus gobernados. Que no se le “suban los humos” con el poder
9. Amable: el término habla por si solo. Nada de autoritarismo, que recuerde siempre que fue elegido por gente a la cual les debe todo el respeto, la tolerancia, la atención. Que se haga querer de la gente, que no produzca temor ni se comporte agresivamente, que no intimide.
10. Decente: sí, decente, en el hablar, en el actuar, en el pensar, en el gobernar. Que no gobierne para su familia ni para sus amigos, sino para todos. Decente y bien puesto para que nos represente en cualquier instancia,  en cualquier situación sin bajar la cabeza, sin temer a nada. Un hombre decente, porque como dice el dicho “la decencia no pelea con nadie.”